Naliblu no nació de un plan de negocio ni de la idea de crear simplemente una tienda. Nació en casa. Nació de una etapa de cambios, de conversaciones en familia y, sobre todo, de la llegada de nuestra hija, Gal·la, que hizo que muchas cosas empezaran a verse de otra manera. Yo soy maestra de Educación Infantil y durante años mi día a día ha estado rodeado de niños. He tenido la suerte de acompañarlos en una de las etapas más bonitas: sus primeros descubrimientos, sus primeras conquistas y esos pequeños momentos en los que pasan del «no puedo» al «¡mira, lo he hecho!». Siempre he creído en una infancia donde haya espacio para experimentar, tocar, equivocarse, volver a probar y aprender haciendo. Pero entonces llegó la maternidad.Y vivir la infancia desde el otro lado hizo que todo aquello que conocía como maestra adquiriera un significado diferente.Ya no solo observaba cómo crecía un niño desde el aula. Ahora veía crecer a nuestra propia hija. Empecé a fijarme todavía más en los materiales que llegaban a sus manos, en cómo jugaba con ellos, en aquello que realmente despertaba su curiosidad y en la cantidad de aprendizajes que podían esconderse detrás de algo aparentemente sencillo. Y poco a poco apareció una idea: ¿Y si pudiéramos unir todo esto en un mismo lugar?
Y así empezó Naliblu 🌿.
No queríamos crear una tienda llena de cosas. Queríamos crear ese lugar que nosotros mismos buscaríamos como familia. Un espacio donde encontrar propuestas elegidas con intención, materiales que inviten a descubrir, recursos que acompañen su autonomía y pequeños detalles capaces de convertir determinados momentos de la infancia en recuerdos. Y hasta el nombre tenía que hablar de nosotros. Naliblu lleva dentro un pedacito de nuestra familia. Nació inspirado en dos compañeras inseparables de esta aventura: nuestra hija Gal·la y nuestra perrita Nala 🐾. De nuestra historia, de jugar con nombres, sonidos e ideas hasta encontrar una palabra que sentimos nuestra, apareció finalmente Naliblu. Un nombre inventado para un proyecto que también estábamos empezando a inventar desde cero. Y quizá por eso le tenemos tanto cariño. Porque antes de ser una marca, Naliblu ya era un poquito de casa.
Creemos en una infancia que se descubre con las manos.
Nos gustan los materiales sencillos, los que no hacen todo por ellos, los que pueden tocar, girar, apilar, observar, transformar y utilizar de formas diferentes según el momento. Porque no siempre necesitamos decirle a un niño cómo debe jugar.A veces basta con preparar un entorno cuidado y darle algo mucho más importante: tiempo y libertad para descubrir. Por eso en Naliblu tienen tanto protagonismo la madera, las texturas, los materiales sensoriales y las propuestas abiertas. Queremos que detrás de cada objeto exista una posibilidad: tocar, imaginar, experimentar, crear y volver a empezar.
Creemos en el «yo puedo» 🤍
También hay una frase que nos encanta escuchar: «Yo puedo». Puede aparecer al conseguir vestirse, recoger sus juguetes, completar una pequeña rutina o hacer por primera vez aquello que llevaba días intentando. Para nosotros puede parecer algo pequeño, pero para ellos puede significar muchísimo. Por eso queremos crear recursos que acompañen la autonomía, la confianza y la motivación, sin prisas y sin esperar que todos lleguen al mismo lugar al mismo tiempo. No queremos que hagan las cosas antes, queremos que tengan oportunidades para intentarlas cuando estén preparados.
Creemos que jugar también es aprender.
Un niño aprende mientras construye una torre que se cae una y otra vez. Cuando descubre que el metal está frío y la madera no se siente igual.Cuando agita algo y aparece un sonido. Cuando prueba una solución, no funciona y busca otra. Para nosotros, ahí ocurre algo maravilloso. Por eso no queremos llenar la infancia de instrucciones, preferimos ofrecer materiales que despierten una pregunta: «¿Y qué pasará si…?» Y dejar que sean ellos quienes encuentren la respuesta.
Y creemos muchísimo en la magia ✨
Porque no todo en la infancia tiene que tener un objetivo educativo. También queremos dejar espacio para aquello que simplemente hace que sus ojos brillen. Esperar al Ratón Pérez, despedirse del chupete con la ayuda de un hada, preparar la llegada de los Reyes Magos, celebrar que se han hecho mayores.Guardar un recuerdo que dentro de unos años nos transporte directamente a ese momento. De ahí nace otra parte muy especial de Naliblu: nuestros Kits Mágicos y recuerdos. Pequeños detalles pensados para ayudar a las familias a crear sus propios rituales y hacer especiales esas etapas que, casi sin darnos cuenta, pasan demasiado rápido.
Antes de crear algo, nos hacemos una pregunta ¿Lo elegiríamos para Gal·la?
Esa pregunta resume bastante bien cómo queremos construir Naliblu. Queremos seleccionar y crear productos que tengan sentido, que aporten algo y que nosotros mismos queramos tener en casa. No buscamos tener un catálogo enorme., preferimos crecer poco a poco, probar, cambiar cosas, escuchar, aprender y seguir cuidando cada detalle como estamos haciendo ahora que todo acaba de empezar.
Sembrando amor, autonomía y creatividad 🌱